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BOVÉ MONTERO: Armonización IVA España –Italia: Claves a tener en cuenta

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Uno de los impuestos que goza de armonización entre los países de la Unión Europa es el IVA, sin embargo, el momento en el que pasamos a ser contribuyentes de este impuesto y qué formalidades se deben cumplir, no lo está tanto.

En el caso de que un empresario italiano decidiera vender productos o servicios en el mercado español la primera pregunta que le surgirá es ¿qué normativa resulta aplicable? ¿La española o, por el contrario, la italiana? Para aclarar esta cuestión nos deberemos remitir a la Directiva del Consejo de la Unión Europea 2006/112, en la que se establece el marco general de actuación del IVA entre los estados miembros de la Unión Europea.

La Directiva dictamina que habrá dos hechos imponibles por los que se genera la obligación de devengar IVA, por un lado prestaciones de servicios  y por otro las entregas de bienes.

En lo relativo a las prestaciones de servicios la Directiva 2006/112/CE (arts. 44 y 45) y el artículo 69 de la ley 37/1992 del IVA, establecen que la regla general de localización en estos casos se vincula al estatus del destinatario de dicho servicio; es decir, de si se trata de un empresario o profesional, o bien de una persona que no reúna esta condición.

Por lo tanto, el empresario italiano afrontará dos situaciones:

  1.  “Bussines to bussines” en el que ambos implicados en la operación son empresarios a efectos de IVA, en este caso nos encontraremos que la operación estará gravada en el lugar donde el adquirente tenga la sede de su actividad económica. En caso de que se reciban los servicios en un establecimiento permanente se considerará el lugar donde efectivamente esté dicho establecimiento como lugar de devengo del impuesto. En otras palabras, si el empresario italiano presta servicios a un empresario español la operación estará localizada en España.
  1. “Bussines to customer” en el que el destinatario de los servicios no tiene la condiciones de empresario o profesional, por lo que el impuesto se devengará en el lugar dónde esté el proveedor de los servicios. En el caso en el que esté actuando mediante un establecimiento permanente será el lugar donde se halle dicho éste. Y en caso de no poder determinar ninguna de las dos localizaciones anteriormente descritas, se deberá tomar el lugar en el que el proveedor tenga su domicilio o residencia habitual. En consecuencia, si el empresario italiano presta servicios a un particular español la operación estará localizada en Italia.

Es importante tener en cuenta que dichas reglas de localización son válidas con carácter general pero que existen reglas especiales, por ejemplo  en el caso de  bienes inmuebles, el lugar dónde se deberá pagar  el impuesto será aquel dónde radique dicho bien.

Por otro lado, en lo que concierne a entregas de bienes, el empresario italiano deberá tener en cuenta lo dispuesto en el artículo 69 de la ley 37/1992 del IVA y en la Directiva anteriormente mencionada 2006/112/CE, donde se determina el lugar de devengo del IVA, esto es por norma general el espacio físico donde el bien se pone a disposición del adquirente, no obstante esta regla general no está exenta de complejidad en numerosos casos, por lo que es importante tener en cuenta la casuística que pueda plantearse.

Ante esta complejidad, la ley española del IVA prevé una serie de reglas especiales en su artículo número 68, siendo de especial mención aquella que determina el régimen de ventas a distancia.

En dicho régimen se establece que se entenderán realizadas en territorio español y sujetas al impuesto, aquellas entregas de bienes realizadas desde otro estado miembro, cuando el importe total, excluido el impuesto, de las entregas efectuadas por el empresario o profesional haya excedido durante el año natural 35.000€. O dicho de otro modo, si un empresario realizase ventas desde Italia no deberá presentar modelos de IVA en España hasta que no haya sobrepasado ese límite.

No obstante, una vez sobrepasado el citado límite,  el empresario o profesional italiano deberá darse de alta en la Agencia Tributaria Española (AEAT) solicitar un NIF (el equiparable español a la partita IVA) y empezar a presentar las correspondientes declaraciones de IVA no debiendo cumplir ninguna otra obligación fiscal en España por las llamadas “ventas a distancia”.

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